6 DATOS SOBRE LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS A CONOCER ANTES DE VIAJAR A AUSTRALIA

Los primeros europeos en llegar a Australia fueron los holandeses en 1606, pero esta gran isla continente ya estaba habitada desde hacía decenas de miles de años. Se ha calculado que en el momento de primer contacto entre los aborígenes australianos y los europeos, entre 315.000 y 750.000 personas vivían en estas tierras australes. Hay estimaciones que indican que esta población nativa podría haber llegado a superar el millón de personas en ese mismo momento.

Después de la colonización inglesa, iniciada en 1788 — 18 años después de que James Cook desembarcara por primera vez en Australia — la población aborigen sufrió un drástico descenso causado por las enfermedades importadas por los colonos, pero también por los asesinatos y masacres perpetradas contra los pueblos nativos, es decir, contra los aborígenes australianos y los nativos de las islas del Estrecho de Torres (hoy en día territorio perteneciente a Australia).

Actualmente, entre el 27 de Mayo y el 3 de Junio se celebra la Semana de la Reconciliación (“Reconciliation Week” en inglés), que tiene el objetivo de fortalecer las relaciones entre los aborígenes y los que no lo son. La fecha no es casualidad, sino que conmemora dos momentos clave en la historia de la lucha por los derechos de los aborígenes:

El primero, el referéndum de 1967 en el que se votó a favor de incluir en el censo a los aborígenes australianos. Aunque no se les proporcionó ni la ciudadanía ni el derecho a voto, con más del 90% de los votos a favor, el resultado ensalzó la voluntad y la necesidad de seguir trabajando por sus derechos.

El segundo, el Caso Mabo (1992) en la que se dictaminó que terra nullius — expresión en latín que significa que la tierra no pertenece a nadie — no aplicaba al territorio australiano, por lo que se reconoció que los aborígenes australianos así como los nativos del Estrecho de Torres tenían y tienen derechos sobre la tierra desde antes del desembarco de los británicos.

Según Reconciliation Australia, esta semana es “un momento para que todos los australianos aprendan sobre la historia compartida, las distintas culturas y los logros, así como para explorar como cada uno de nosotros puede contribuir al alcance de la reconciliación en Australia“.

Es por eso que hoy quiero compartir con vosotros 5 datos sobre los aborígenes australianos, para que nosotros, los que hemos visitado o los que visitaremos Australia en un futuro, podamos saber un poco más sobre los habitantes originales de este continente:

La bandera nacional australiana no es la única que se puede ver hondeando

También se puede ver en muchos lugares otras dos banderas, que son las oficiales del pueblo aborigen australiano y el pueblo de las islas del Estrecho de Torres. ¡Las podréis reconocer fácilmente!

En la bandera aborigen australiana se representa su gente con el color negro, la tierra y la relación espiritual con ella mediante el rojo ocre y el sol, con el amarillo.

En la bandera de los isleños se simboliza un dhari (complemento para el cabello, tradicional de la islas), una estrella de cinco puntas que simboliza los cinco mayores grupos de islas así como la paz y la importancia de las estrellas en la navegación de su gente. El color verde representa la tierra, el negro, su gente y el azul, el mar.

Bandera aborigen
Bandera Islas del Estrecho de Torres
Bandera Nacional australiana

Son descendientes directos de la primera población que salió de Africa

Según un estudio de ADN realizado con 111 muestras de cabello de aborígenes australianos, toda la población nativa de australia desciende de un mismo grupo que llegó a Australia hace 50.000 años. Además, éstos provenían de un grupo que salió de Africa hace 70.000 años, factor que convierte a los aborígenes en la población más antigua viviendo fuera del continente africano.

250 lenguas

Según el Instituto Australiano de Estudios Aborígenes y Estrecho de Torres, ese es el número de lenguas existentes entre los distintos grupos aborígenes cuando los británicos se asentaron en el continente. Además, de esas 250 lenguas, había hasta 800 dialectos distintos.

Actualmente sólo 13 lenguas se transmiten a los pequeños de la familia. Otras cien, aún son habladas, pero están en riesgo de extinción, ya que en la mayoría de casos sólo los mayores de la familia las conocen.

El vocabulario indígena es fácil reconocerlo y se puede ver en muchos lugares, sobretodo en nombres de calles, suburbios, parques naturales, etc. Por ejemplo, Woolloomooloo, Wollongong, Parramatta, Gwandalan, Brangaroo, Tamarama, Budgewoi o la Reserva Natural de Muogamarra.

La Generación Robada

Hasta entrados los años setenta, entre un 10 y un 33% de los niños y niñas aborígenes fueron separados a la fuerza de sus familias y fueron adoptados por familias no aborígenes o crecieron en instituciones religiosas. Además de cambiarles el nombre, fueron educados para rechazar su propia cultura, forzados a adoptar la cultura europea y se les prohibió hablar su idioma.

La existencia de esta Generación Robada fue una de las consecuencias de las políticas del Gobierno llamadas políticas de asimilación (“Assimilation Policies” en inglés), las cuales se basaban en una superioridad blanca y el objetivo de las cuales era la asimilación de los aborígenes en la comunidad blanca, que acabaría diluyendo la genética como la cultura aborigen.

Los aborígenes con padre o madre europeo eran aún más vulnerables, ya que se consideraba que al tener una piel más clara serían mejor aceptados en la sociedad blanca. Pero más equivocados no podían estar: según Australians Together, lo que el Gobierno tenía en mente falló porque la sociedad blanca se negaba a aceptar los aborígenes como iguales, a pesar de sus esfuerzos por vivir como les habían enseñado.

El Dreamtime determina las relaciones sociales y las relaciones con la naturaleza y los espíritus

El concepto traducido al inglés como “dreamtime” es uno muy complejo de entender por los que no somos aborígenes. Es más, la traducción al inglés ya es un desacierto, ya que lo que a nosotros se nos presenta como “dreamtime” (combinación de las palabras “sueño” y “tiempo”) o “dreaming” (soñando, en inglés) no tiene nada que ver con soñar, y poco con el tiempo tal y como nosotros lo interpretamos.

Según se explica en Aboriginal Contemporary, el Dreaming no es estático ni lineal. Explica el origen del universo, la creación, por parte de seres espirituales y ancestros, de todo lo que abarca la naturaleza, desde lagos y rocas hasta animales o plantas. Aún así, no es sólo es pasado, sino que también es presente y futuro. Además, está en constante evolución y da explicación a cosas que pasan hoy en día, desde cambios climatológicos a cosas que pasan en el día a día de la gente.

El Dreamtime también es la base de la cultura y la estructura de la sociedad aborigen, ya que dictamina el cómo y el cuándo de las relaciones en la sociedad y las familias, la relación de cada individuo con las otras personas así como la relación con la naturaleza y los espíritus. Toda esta información se transmite a través de canciones, arte, danza y otras ceremonias y rituales.

No nombrar ni ver fotografías de un fallecido

Si viajáis a Australia o os interesa hacerlo en el futuro, tal vez en algún momento tengáis la curiosidad de entrar en un medio digital a leer las noticias del país o tal vez ojeéis un periódico. Si lo hacéis, es posible que leáis un mensaje como este:

Aboriginal and Torres Strait Islander readers are warned that the following article contains an image and the name of a deceased person.

The Sydney Morning Herald

En la cultura aborigen australiana, queda prohibido nombrar a una persona recientemente fallecida. Esta estricta norma cultural tiene el objetivo de no perturbar el espíritu del difunto y, en el caso de no respetarla, se puede causar una gran angustia su familia y entorno. Desde la colonización de Australia, esta norma cultural se ha extendido también a imágenes o audios.

Por este motivo, algunos medios de comunicación avisan previamente de que el artículo de ese enlace contiene nombre y/o fotografía de una persona recientemente fallecida — sobretodo del norte del país, dónde la cultura y tradiciones aborígenes aún tienen mucho peso en su sociedad — aunque también podemos leer este mensaje en medios de comunicación como The Sydney Morning Herald, de Nueva Gales del Sur.

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